Los dedos en resorte se caracterizan por un bloqueo del movimiento de uno o varios dedos, que generalmente se expresa como que se engatilla o se agarrota el dedo afectado.  Este bloqueo generalmente se puede reducir o vencer ejerciendo más fuerza o ayudándose con la otra mano. No es extraña la presencia de dolor en la base del dedo, en la palma de la mano, más intenso al superar el bloqueo o al tocar la zona. En ocasiones el dolor puede irradiar o extenderse hacia la palpa de la mano.

La tenosinovitis estenosante se debe a un problema de deslizamiento de los tendones flexores a nivel de la base del dedo, concretamente en una estructura que sujeta los tendones al hueso, llamada Polea A1. Una vez pasan 4 a 6 meses desde el inicio de los síntomas, se producen cambios en la polea A1 (el término científico es metaplasia) que limitan la capacidad de mejoría sin intervención. Existen otros tipos de atrapamientos tendinosos que pueden presentar síntomas parecidos, pero son mucho menos frecuentes. 

Localización del problema: Polea A1 en la base de los dedos , sobre la articulación metacarpofalángica.

En la mayoría de los casos no es una patología muy limitante, ya que los episodios de bloqueo suelen aparecer a primera hora de la mañana y disminuir con la actividad física o al calentar.  Puede ser más molesto el bloqueo con tareas repetitivas como el uso de un teclado de ordenador o en tareas que requieran prensión fuerte, lo que empeora el dolor en la base del dedo, por presión directa sobre la zona. 

En los casos más graves de dedo en resorte, el dedo se encuentra bloqueado en flexión o -muy rara vez- en extensión, siendo imposible devolver la movilidad del dedo sin producir importante dolor.

Lo más frecuente es que aparezca en mujeres de mediana edad, sin causa identificable (idiopático).  También es común su aparición en los pulgares de los niños pequeños.   Son de especial riesgo los pacientes diabéticos, con enfermedades reumáticas y enfermedades por depósito de proteínas; que pueden precisar consideraciones especiales en su tratamiento. 

Opciones de tratamiento

  1. Conservador, no quirúrgico.
    • Evitar actividades que reproduzcan los síntomas.
    • Fisioterapia
    • Férulas en flexión de 15º.
    • Ejercicios suaves de los dedos de la mano.
    • Antiinflamatorios orales.
    • En algunos casos, pueden ser útiles infiltraciones con corticoesteroides. 
  2. Polectomía abierta mínimamente invasiva (1-1,5cm)
    • Ventajas: Sección completa de la polea A1 bajo visión directa de las estructuras, baja incidencia de complicaciones, máxima tasa de éxito. Mínima incisión en sitio con nula repercusión estética.
    • Desventajas: Precisa una incisión.
  3. Liberación percutánea con agujas.
    • Ventajas: No precisa incisiones, sección de la Polea A1 con una aguja similar a las que se utilizan para las inyecciones. Se puede realizar por palpación o guiada por ecografía. Recuperación casi inmediata.
    • Desventajas: Efectividad discretamente inferior a la liberación abierta.

Habitualmente utilizo  la técnica abierta, dada su tasa de prácticamente 100% de éxito y baja tasa de complicaciones y mínima repercusión estética. En casos seleccionados realizo la polectomía percutánea, informando al paciente que esta técnica puede presentar entre 3% – 5% de casos de no mejoría.

Tras la intervención la primera cura se realiza en aproximadamente 72h y los puntos se retiran a los 7 días. Después es conveniente dar masajes sobre la cicatriz por parte del paciente. En pocos casos se precisa fisioterapia formal.

A los 3 días se pueden realizar tareas muy ligeras (usar un ordenador, etc) casi sin molestias, a las 3 semanas tareas ligeras (conducir, por ejemplo) y a las 6 semanas es posible realizar toda clase de tareas, incluso grandes esfuerzos (> 20Kg).

En cuanto a las potenciales complicaciones, la más frecuente es dolor en el sitio quirúrgico; que mejora con masajes de desensibilización y mucho menos frecuentes lesiones nerviosas o desarrollo de “cuerdas de arco” por liberación excesiva del tendón (al cortar la polea A2). Es importante tomar en cuenta que el riesgo de cualquiera de estas complicaciones es muy bajo y existen métodos para solucionarlas, en caso de aparecer.

Como con cualquier procedimiento médico, debe consultar con su especialista para saber si es un candidato adecuado o si hay contraindicaciones que podrían requerir una preparación especial o bien la selección de otra técnica terapéutica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *