Rizartrosis: Artrosis en la base del pulgar

Artrosis de la base del pulgar

La artrosis de la base del pulgar afecta la articulación del hueso trapecio y el primer metacarpiano. Se manifiesta con dolor en la mano, justo debajo del pulgar, sobretodo al hacer presión (apretar) con fuerza, sujetar objetos pesados o realizar tareas manuales repetitivas.  En algunos casos el dolor aparece al final del día, durante el reposo. No son raras las quejas por imposibilidad para abrir un frasco de conservas, voltear una tortilla o llevar la bolsa de la compra.  En casos muy severos se evidencia una pérdida de movilidad del pulgar que impide sujetar un vaso, por ejemplo.

La rizartrosis es una de las formas más frecuentes de artrosis, y aparece pronto en la vida, siendo frecuente una afectación importante entorno a los 50 años de edad.  

La presencia de artrosis en múltiples localizaciones (poliartrosis), el uso de tabaco, presencia de enfermedades reumáticas o el tratamiento con opiáceos (derivados de la morfina) por otras causas; empeoran el pronóstico de los pacientes que sufren rizartrosis. 

Visión artroscópica de una articulación trapecio metacarpiana con rizartrosis severa

La evolución es muy variable, en algunos pacientes el dolor se hace constante y limitante; otros presentaran episodios esporádicos de dolor, que duran pocas semanas y mejoran de forma espontánea o con tratamiento sin cirugías. 
Aquellos pacientes que no mejoran con medicamentos para el dolor y fisioterapia, pueden precisar tratamiento quirúrgico. 

Opciones de tratamiento quirúrgico:

  1. Trapeciectomía y reconstrucción ligamentaria (LRTI)
    • Técnica clásica, retira el hueso afecto por la enfermedad y crea un ligamento que mantiene en posición el pulgar a pesar de la ausencia de dicho hueso. 
    • Ventajas: Probada en el tiempo y no precisamente material específico. 
    • Desventajas: abordaje relativamente extenso y precisa de un tendón donante, agregando los síntomas relacionados con su obtención. 

Requiere un período de varias semanas de inmovilización. 

  1. Artrodesis trapeciometacarpiana
    • Consiste en retirar la superficie articular del trapecio y la base del primer metacarpiano y producir una fusión entre ambos, mediante un implante que los une temporal o permanentemente. 
    • Ventajas: cierra la puerta a la inestabilidad y permite hacer mucha fuerza con seguridad, una vez consolidada. 
    • Desventajas: se pierde parte importante de la movilidad del pulgar. Estudios recientes muestran que la fuerza alcanzada es similar a la de otras técnicas. 
  2. Artroplastia de sustitución: Prótesis. 
    • Se reemplazado la articulación por una prótesis
    • Ventajas: Recuperación rápida. Resultados similares al LRTI. 
    • Desventajas:

Implica la retirada de gran volumen de hueso y su sustitución por un implante específico, con riesgo de complicaciones asociadas al mismo. De todas las técnicas, es la más difícil de rescatar en caso de fallo o accidente. 

Resultado radiológico HTASS
  1. Hemitrapeciectomía artroscópica y suspensión con sutura. (HTASS) 
    • Los avances tecnológicos de los últimos diez años permiten tratar la rizartrosis mediante artroscopia, esto es, mediante pequeñas incisiones de 3mm que nos permiten introducir una Cámara y instrumentos quirúrgicos.  Se retira la superficies articulares del h. trapecio y se mantiene la posición del pulgar mediante una sutura (hilo) resistente y dos pequeños implantes que la fijan. 
    • Ventajas: mínima invasividad. El dolor por quirúrgico y la estética es óptima. 
    • Desventajas: En casos de gran deformidad del trapecio, la cirugía puede ser prolongada o precisar cirugía abierta. Precisar un material especifico, medios técnicos y entrenamiento especializados. 

Si bien las diferentes técnicas tienen resultados a largo plazo similares y adaptamos la indicación a cada caso, preferimos la HTASS por las siguientes razones

Resultado estético tras HTASS. Las flechas señalan las cicatrices.
  1. Recuperación rápida con inmovilización breve. 
  2. Menor invasividad, por lo tanto cicatrices mínimas y menor territorio inflamado en el período de recuperación. 
  3. Resultados consistentes, con  rango de movimientos y fuerza óptimos. 
  4. En el infrecuente caso de fallo o molestias en relación con el implante, su retirada se puede realizar con anestesia local, en 10 minutos y sin pérdida de hueso. Este punto es la gran ventaja con respecto a las prótesis. 

Como con cualquier procedimiento médico, debe consultar con su médico especialista para saber si es un candidato adecuado o si hay contraindicaciones que podrían requerir una preparación especial o bien la selección de otra técnica terapéutica.

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